Particulares que se convierten en inversores empresariales, en un business angel, y empresas que crean fondos de inversión propios para apoyar iniciativas de otros, allanan el camino del capital riesgo

Tengo un proyecto, que es más que una idea. Tengo una empresa en marcha, que es más que un proyecto. Tengo algo de recorrido, que es más que un inicio. Pero me falta capital para dar el salto adelante que necesito. El banco no me presta lo que requiero. Con la póliza de renovación anual del crédito no me basta. Tendré para cash, y poco más, no para acelerar mi proyecto y conseguir sostenerme en el tiempo. ¿Dónde estará el business angel que crea en mí? Si no es a él, ¿a quién recurro? ¿Seguir o no seguir?

Esta duda ‘hamletiana’ nos plantea la cruda realidad de la capitalización de nuevos proyectos empresariales en España, donde el grifo de la financiación bancaria es menos, pero mucho menos generosa que antes. Este país, según acaba de informar el Foro Económico Mundial, está a la cola tanto en los emprendedores que inician nuevos proyectos (puesto 22 de 28) como en los denominados intraemprendedores (26), los trabajadores que innovan con proyectos dentro de las empresas.

El capital riesgo se vislumbra como alternativa ante la falta de otros recursos para conseguir dinero. El problema es que el 90% de los proyectos en busca de ese capital son ideas o prototipos de ideas de producto, y como no tienen los instrumentos necesarios de medición, que al final son una facturación consolidada, clientes o, a nivel de empresas tecnológicas por ejemplo, audiencia y usuarios, los inversores no acaban de apostar.“Son pocos los proyectos que triunfan porque son pocos los proyectos que realmente llegan a tener métricas fiables, resume el CEO de Grupo Level Capital, Vïctor Giné

Ante esta situación, se impone poco a poco en nuestro país el hecho que grandes empresas inviertan por ellas mismas (incluidas empresas bancarias como el Banc Sabadell, BBVA…), creando fondos de inversión propios para poder apostar por nuevos proyectos con valor añadido, de otras personas o de otras empresas. “A nivel de inversor, el problema es que en España tenemos una mentalidad por la que el seed capital prácticamente no existe; en Alemania se trabaja con esta fórmula desde hace diez años, en Estados Unidos desde hace casi veinte. Hay un problema real de valentía a la hora de apostar por un emprendedor”, añade el fundador de Grupo Level Capital..

Razones para invertir

Y sin embargo, hemos pasado por alto que tú puedes ser un Business Angel. ¡Y no lo sabes! Ese ángel inversor que reclaman muchos emprendedores y empresas que ya están en funcionamiento. “Hay muchas personas que son un Business Angel en potencia, y todavía no lo saben. Son particulares que tienen disposición y capital para invertir en nuevos proyectos, sea por filantropía empresarial, por un afán de ayudar a otros empresarios, sea porque sencillamente les beneficia desgravar sus aportaciones o bien porque buscan rentabilidad.”, esgrime el vicepresidente ejecutivo de Grupo Level Capital, Jorge Boixeda. La idea de GLC es apoyar aquellas ideas empresariales que tienen valor, y hacerlo precisamente vía seed capital, es decir en el momento de mayor riesgo de todo nuevo emprendimiento.

“Donde otros ven riesgo, nosotros vemos inversión más rentable y la posibilidad de orientar el proyecto y enfocarlo correctamente”. Para ello GLC ha creado instrumentos como el Spanish network, el SIN, su propio club español para inversores privados con el fin de invertir conjuntamente en proyectos en los que se detecte el potencial suficiente. 

Es pues el turno de personas valientes y de empresas valientes. Turno de cambiar dinámicas de toda la vida. La aseguradora Mutua Madrileña, por citar un caso, está montando un fondo de inversión propio, en el convencimiento que los seguros ya no son sino una vía de negocio de horizonte limitado, y busca alternativas de futuro que le aporten mejores rendimientos. 

Rentabilidad mayor

Si eres un inversor particular o empresarial, los bonos del Estado, las letras del Tesoro, los múltiples fondos de inversiones…, al final todos ellos son instrumentos que te dan una cierta seguridad pero a cambio de una rentabilidad baja; el capital riesgo no te da esta seguridad, pero te puede dar una rentabilidad muy alta. La clave del capital riesgo es diversificar tu inversión y, por consiguiente, tu grado de riesgo, en muchas inversiones pequeñas. 

“Uno de los inversores referentes en su campo en España, Luis Martín Cabides, asegura que de cada veinte inversiones en capital riesgo, dos o tres terminan funcionando bien, y tienen una rentabilidad tan alta que, al final, reportan un rendimiento extraordinario sobre la inversión global que ha realizado, aunque no haya tenido éxito en el resto de proyectos –argumenta Victor Giné-. Me gusta mucho poner este ejemplo porque este tipo de inversiones son de entrada y salida. Se invierte, y cuando la compañía adquiere valor, y dos o tres años después sale, con una ganancia asegurada”.

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