El emprendedor es un corredor de fondo con una meta en la cabeza: la mental, no abandonar la carrera, y una física, llegar al final con la sensación del trabajo bien hecho, esto es una empresa que compita en el mercado. La persona metida a empresario novel afronta más que una maratón, una carrera de obstáculos en la que no desfallecer y superar valla tras valla es lo más importante a primera vista.Tiene un objetivo marco: la carrera del emprendedor es también buscar al mejor ojeador de atletas del mercado

Cualquiera que haya sido creador de una startup es consciente que una idea que no tiene una ejecución factible se tambalea como el atleta de carreras de larga distancia que no ha preparado bien su estrategia de carrera. En una competición de fondo como ésta la estrategia, casi más que la táctica, es fundamental porque engloba conceptos como saber dar con una oportunidad de mercado, saber responder a una necesidad real del consumidor y aquí no hay tacticismos que valgan.

Además de estos elementos,  juegan su papel aquí sí preceptos tácticos tan importantes como el tener un equipo de confianza. El equipo del corredor (su entrenador, su coach, su compañero de entrenamientos, su fisio) es en el mundo las carreras atléticas lo que el ingeniero de sistemas, el  digital manager, el product manager que hacen equipo con el ideólogo del proyecto, lo es en el mundo de las startups.

Crecimiento a corto plazo

No nos engañemos, los inversores, los business angels, las aceleradoras, tiene su foco puesto en los proyectos más talentosos, pero sobre todo,en aquellos con perspectivas de alto crecimiento potencial en el corto plazo. Es como si un ojeador de los trials de carreras atléticas, veterano de miles de competiciones, escruta entre los atletas aquel que da las zancadas más rápidas y más largas, en la misma fracción de segundo que sus compañeros de tartán, aquel que tiene el sprint más largo y sostenido, en fin, el que destaca bajo sus ojos de head hunter.

Las rondas de financiación que acompañan el crecimiento y sostenibilidad de una nueva empresa son como las eliminatorias en el atletismo. No basta con superar las fases previas, los cuartos de final, las semifinales si al final no te colocas entre los ocho finalistas que competirán por el premio gordo. Desde Grupo Level Capital manejamos un ingente portafolio de proyectos de emprendeduría. Tras la criba final y un escrupuloso proceso de selección, unos se quedarán en el camino, otros llegarán hasta el objetivo: el escrutinio repetido de los inversores con necesidades de poner su capital en los proyectos que se les han seleccionado. Los mejores, presumen.

Necesitan unas ‘Nike air’

Por todo ello ser un empresario que empieza es un estilo de vida en el que la rendición no cabe a primera vista. Una caída, una recaída, una lesión, un desfallecimiento son los fantasmas que como en la pleícula la soledad del corredor de fondo, acechan a los proyectos de empresa que no han terminado de cuajar en este despacho, y en este otro, y en este otro tampoco, en su afanosa carrera por conseguir financiación. ¡Esos atletas emprendedores lo que necesitan de verdad son una de esas zapatillas ‘Nike air’! para esta carrera de fondo que, como su logo indicaba, llevan alas para que vueles hasta la meta.

En plena carrera, con codazos, traspiés, avituallamiento, cada emprendedor-corredor pugna en solitario, sin más ayudas ya que su determinación ante su hora de la verdad. Definimos su esfuerzo en varias etapas: su carrera tiene que ser factible, por tanto posible (no una entelequia), tiene que ser escalable -progresiva como el modelo de negocio, vislumbrar un crecimiento y por consiguiente un retorno de la inversión-; y, por último, tiene que ser un proyecto con marchamo suficiente, -el potencial que detecta un buen ojeador- para que alguien decida invertir en él.

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