El mercado de la inversión en capital riesgo crece poco a poco en España pero se puede decir con certeza que todavía es un mercado pequeño, en dimensión y en participantes. Existe un gran fondo de banquillo que o bien ha jugado pocos minutos o que todavía no ha saltado al terreno de juego, y ese jugador no es otro que los inversores particulares que disponen de capital. Disponen de capital para invertir, por supuesto.

En el mercado existen muchos inversores profesionales y no profesionales. Es un mercado, no obstante, todavía con mucho recorrido. Podría haber más personas con inquietudes de emprendimiento que no tienen tiempo para emprender por sí solas, pero quizá sí apoyar con su talento y como inversores a quien sí lo tiene, reflexiona en voz alta el CEO de Grupo Level Capital, Víctor Giné.

¿Quién no se ha encontrado con amigos que le cuentan que tienen ahorros y confiesan que les gustaría pasar a ser ‘empresarios’?. ¡Cuidado! Inversor y empresario no necesariamente significan lo mismo. Pero disculpamos este matiz, porque en realidad lo que estos amigos quieren decir con ser empresario es poner su capital sobrante, ahorros quizá de toda la vida, una semilla de esperanza que como la de la imagen se ‘planta’ al servicio de una empresa, de un proyecto que, aunque no suyo directamente, vivirá como propio.

Riesgo incierto

Y eso, a pesar de que hasta el menos informado de esos inversores noveles conoce que se va a encontrar con el llamado ‘riesgo incierto’, concepto que en el mundo de la inversión se utiliza para definir situaciones de incertidumbre, volatibilidad…“Si la inversión es en esencia un sacrifico presente para obtener futuros beneficios, el presente es relativamente bien conocido, mientras que el futuro representa un sacrifico cierto por ingresos inciertos…”, reflexiona Antonio Eduadro Taccioli en su veterana tesis de la UBA (universidad de Buenos Aires) ‘Tratamiento del riesgo en proyectos de inversión’.

Ni los propios bancos se creen a fondo la rentabilidad de los fondos de inversión que aconsejan a sus clientes, volátiles como son buena parte de esos fondos. Ni hay tantos anuncios sobre inversiones seguras, inversiones rentables, como se publicitaban antes en la televisión las letras del Tesoro público. ¿Y qué decir de la Bolsa, apaciguado desde hace muchos años aquel boom del llamado ‘capitalismo popular’ que llevó a numerosos padres de familia a hacer en los años 90 sus primeros pinitos bursátiles. Hoy estamos ante un nuevo escenario: el de los inversores particulares en capital riesgo: ¿Hacia un nuevo capitalismo popular?

Motivaciones para invertir

Ante estos interrogante, la penetración del capital riesgo como fórmula de inversión está llamando poco a poco la atención a aquellos particulares que, sin ser para nada expertos en inversión, están dispuestos a encontrar ‘motivaciones’ personales, fiscales, colectivas o hasta filantrópicas para invertir y, así, compartir los sueños de otras personas, en particular el de sus startups.

¿Ha pensado alguna vez en ser un inversor? No hace falta que sea un profesional de la inversión para responder a esa pregunta. Seguramente hay en múltiples ahorradores un potencial Business Angel escondido en su alma y todavía no lo saben o no lo creen.


Muchos de ellos tienen ahora la oportunidad de ser inversores uniéndose al club de inversores privado, Spanish Network Investors, que se presenta este 3 de mayo en el IESE en Barcelona (clikar foto). No es un fondo de inversión. El inversor privado decide cuándo, cómo y en qué quiere invertir, si lo desea.

¿Qué requisitos esenciales se precisa para ser un inversor? Aparte de la disponiblidad de capital para apoyar proyectos, y un grado de compromiso llegado el caso, ningún otro especificamente obligatorio.

Como nos ha explicado en ocasiones el inversor y empresario Juan Knuth, “mi socio en Nexiona siempre me dice que lo importante no es la idea que te plantean a la hora de decidir invertir, sino la ejecución. Por tanto, un emprendedor también tiene que ser muy buen comercial”. Y probablemente el inversor también, para estar a la par en eso de tener buen olfato con el dinero.

Comparte

¡Comparte este contenido con tus contactos!