De “La rebelión de las masas” de Ortega y Gasset a la “rebelión de las  individualidades creativas”. Una nueva “rebelión de la inteligencia”. Un redescubrimiento y una revitalización de la inteligencia y la potencialidad creativa individual. Una “rebelión” ante la ´”ralentización conformista” y la falta de agilidad en las actuaciones en el ámbito empresarial. Un mantenimiento del “eterno retorno” de esquemas, ideas, propuestas repetitivas, “mas de lo mismo” sin la vis creativa necesaria ante el reto actual del nuevo ecosistema tecnológico.

La innovación es el “ábrete sésamo” de la mas evidente realidad actual. Tal como señala José María Álvarez Pallete, presidente de Telefónica: “en temas de innovación, algo no estamos haciendo bien en Europa y que deberíamos cambiar” porque en el ránking de las principales empresas innovadoras del mundo no hay ninguna empresa europea en los primeros puestos, que están copados por compañía tecnológicas americanas, coreanas y chinas.

Europa: inversión errónea

“Y, según la información de Ignacio Castillo en el diario Expansión, parafraseando a José María Álvarez Pallete: “el podio de las empresas más innovadoras está liderado por Apple, seguido por Google y por Tesla, mientras que el resto del “top” lo integran Microsoft, Amazon, Netflix, Samsung, Toyota, Facebook e IBM. “El problema no es que no haya recursos para invertir en Europa sino que la inversión se está dedicando a otros cometidos que no son los adecuados.

“Es evidente, a la luz de los parámetros actuales, que las compañías que no sean capaces de transformarse desparecerán. Según las apreciaciones estadísticas, “la mortandad empresarial se ha disparado”. En base a la información facilitada por el Presidente de Telefónica : “¡el 52% de las compañías que formaban parte del ránking S&P (Standard&Poors) en el año 2000, han desaparecido!.”

Hay, pues, una apelación permanente y creciente de la imperativa necesidad de invertir en nuevas tecnologías e innovación. Un “afrontamiento lleno de empatía con la innovación se impone como realidad necesaria en el inmediato presente y en el próximo futuro.

Renace el emprendedor

En este marco renace con énfasis indudable la figura del “emprendedor”. Al igual que un ímpetu renovador incuestionable que apela al momento actual, en un escenario de una amplia diversidad selectiva: multiplicidad de proyectos con una riqueza creativa de sesgo positivo indudable. Que apela a una “vis innovadora” de características plurales y con efectos “sinérgicos” y “sistémicos” indudables. A un “seísmo intelectual” de profundidad incuestionable hermanado con la dinámica transformadora de las nuevas tecnologías y el carácter revulsivo de las mismas.

Clama una respuesta al movimiento del “cambio inaplazable” en el nuevo ecosistema. Un “nuevo orden” donde renace y se transfigura lo aparentemente “inútil” en un proceso de regeneración creativa orientado hacia la “utilidad constructiva” de proyectos con base de desarrollo. Proyectos en cualquier caso dotados de la capacidad de promoción y crecimiento progresivo hacia metas de éxito y rentabilidad incuestionable.

El “imaginario creativo” en el nuevo ecosistema finnaciero/económico/empresarial, se ha disparado. Y el reto de la renovación creativa ha resurgido con vitalidad expresiva irrenunciable. De un enquistamiento paralizante a la rara avis de la innovación progresiva, alejada de diletantismos improductivos y que pone el foco en la integración sustantiva y necesaria de la presencia innovadora, los nuevos desarrollos empresariales. Y en sintonía con el impulso y la lucidez intelectual necesaria en unos momentos de cambio estructural profundo en las formas de ver y hacer. Un permanente flujo y reflujo de ideas en abierta exposición con vocación “provocadora”  en el mejor sentido del término. Vocación implícita y explícita de renovación. Y, de aportación cualificada de ideas inspiradoras.

El cuadro actual exige una redinamización de ofertas empresariales en sincronía con la permanente dinámica actual  de demanda de nuevas soluciones empresariales. Un despliegue de esperanzas y sueños en busca de un reconocimiento y apoyo inversor. Y, todo ello, en un marco de mestizajes y eclecticismo empresarial con un horizonte expresivo claro: la optimización de soluciones en beneficio del cliente potencial. Norte definitorio claro: maximización de los niveles de satisfacción del cliente  anticipándose a sus necesidades en una clara “trayectoria imaginativa”.

Véase acompañado todo ello de una “voracidad observadora” permanente en la búsqueda e identificación de soluciones empresariales cuyo énfasis final, tal como decimos, es la plena satisfacción del cliente. Espasmos de iniciativa y creatividad innovadora con claros efectos de rentabilidad y valor añadido en un ámbito “librepensador” productivo.

Se invierte en IA e IoT

A título de síntesis final de estas líneas, y según los datos estadísticos recopilados, los datos, la analítica, las tecnologías cognitivas y el IoT (internet de las cosas) son, en la actualidad, las principales inversiones de los CEO,s. Y se pone el acento particular en la imperativa necesidad que van a tener las empresas en aplicar masivamente IA ( Inteligencia Artificial) en sus procesos en los próximos años. Cabe añadir un aspecto de obligado reconocimiento y necesidad: las nuevas compañías creadas por innovadores generan/generarán perfiles profesionales y modalidades de empleo inéditas.

Por ello hablamos de la innovación como mera encrucijada y/o una opción imperativa en el nuevo ecosistema tecnológico. Todo se conjuga en un momento creativo de profundidad incuestionable. En un avance sustantivo en el desarrollo empresarial y su “fusión” /empatía con las nuevas tecnologías. En un gran paso.

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