Tomar la decisión de emprender es todo un tema, después de mucha investigación, finalmente damos el paso en positivo hacia este nuevo rumbo lo que inevitablemente nos supondrá muchas horas enfocadas a ello. Sin embargo, existen algunos errores que pueden estar ocultos en nuestra rutina diaria empresarial que más que favorecernos, pueden llegar a perjudicarnos peligrosamente.

Trabajar sin parar en tu negocio, incluso en días festivos y fuera de horarios

En natural que una vez que hayas tomado la decisión de emprender te veas envuelto en una vorágine de tareas y un «sin vivir», en el buen sentido de la palabra, con todas las tareas que ahora como emprendedor estás ejerciendo. No obstante, el exceso de trabajo puede acabar con nosotros puesto que un agotamiento físico impedirá que seamos claros, objetivos e incluso mucho menos creativos.

Respetar los descansos es vital para que nuestro cuerpo funcione correctamente. Parece una obviedad pero llevar en paralelo una buena alimentación así como una conexión con quiénes nos rodean, a fin de evitar perder la cordura, son factores clave para estar más cerca de alcanzar esos objetivos que tanto anhelamos.

Infravalorar nuestro negocio

Muchas veces, cuando pasamos de la idea de negocio a la realidad, en el estudio de mercado notamos que la competencia está sacándose de la manga unos cuántos ases que nos dejan preguntándonos cómo será posible estar a la par de ellos.

Por ello, una de las premisas básicas es favorecer unos precios que puedan atraer clientes, tales como los del estilo promocional para que potenciales y desconocidos puedan llegar a venir con nosotros de primera vez y quizá, quedarse.

Sin embargo en la desesperación, sabemos que no es fácil pero tampoco imposible, solemos casi que regalar nuestro producto o servicio. Saber plantar cara y no infravalorarnos es fundamental. Los expertos dicen que las pérdidas ocasionadas al abrir un negocio pueden verse hasta incluso un año o quizá poco más, no dejes que esto suceda continuamente. Recuerda que es un negocio y no el agujero negro donde el conejo se lleva tu inversión. Asegúrate de lo que vales y grítaselo al mundo.

Sé consciente de las críticas pero no dejes de vivir por ellas

Hoy en día, cualquier persona con conexión a Internet puede abrirse una cuenta en una red social, un foro, un blog, etc. y expresar su opinión libremente. Cuando se trata de opinar de las empresas, los clientes son cada vez más críticos. Saben que las marcas están constantemente monitorizando cada comentario y estas hacen lo que sea por agradar.

Asimismo, además de clientes insatisfechos y otros satisfechos, podrás encontrarte con los denominados personajes «troll», cuya motivación es básicamente invertir su tiempo en perjudicar a otros usuarios de la red a través de la relativa seguridad que les proporciona la pantalla del ordenador. ¿Por qué lo hacen? «Porque sí» y «Porque es divertido».

Está bien que leas y estés al día con lo que se habla sobre ti. Aun así, dejarse llevar abiertamente por lo negativo, más que por lo positivo puede no ser muy fructífero. No tomes nada personal, y sé consciente de que están hablando de tu marca, no de ti. Saber cómo contestar y sobre todo el qué será vital para no convertirte en el hazme reír.

Ten muy en cuenta que cuando hablas desde una cuenta de empresa, eres la empresa y no la persona y por tanto saber separar, por más que duela o moleste, es fundamental.

La semana pasada comentábamos algunos de los errores que debes evitar al abrir tu propio negocio, continuando con misma línea, aquí presentamos algunos otros que sería mejor que, como emprendedor, esquivases a fin de mantener la coherencia entre tu negocio y la realidad de tu rutina empresarial.

Mira a la competencia pero no te olvides de quién eres

Es completamente natural inspirarte en la competencia para así atraer la mirada de potenciales y desconocidos clientes hacia tu empresa. Sin embargo, tomar como referencia únicamente a esos negocios similares al tuyo, puede tener la consecuencia de hacerte despegar de la personalidad propia de tu marca.

Si sólo hacemos lo que otros hacen, difícilmente encontremos dar con nuestro sello definitivo. Darle vueltas y experimentar, será clave para conseguir ofrecer ese producto o servicio que se separe de lo convencional en el mercado. Ese «algo» que hará que nos diferenciemos con creces de nuestra competencia empresarial y por tanto, el éxito radicará en la diferencia que puedas otorgar al público.

Escucha a las críticas, siempre

Cuando estamos todo el día pensando en nuestro negocio, solemos dar por sentado ciertas actuaciones con respecto a diferentes ítems que estén conviviendo alrededor del mismo. A veces, cuando nos encontramos con detractores (y suelen ser muchas esas veces, créeme), solemos defender nuestro emprendimiento con todas nuestro ser y mucho más.

No obstante, escuchar las críticas constructivas siempre ayudará a darle un nuevo sentido a nuestro proyecto. Aunque no queramos escuchar que tenemos que ir por esta vía, que será mejor evitar este camino y optar quizá, por aquel otro, siempre es positivo tener en cuenta otras opiniones que nos ayuden a entender mejor el ecosistema alrededor de nuestro emprendimiento. Desacelerar para volver a coger impulso suele ser una buena opción para tomar las riendas con mejor fuerza y así, construir los cimientos de nuestro proyecto de una mejor manera.

Olvídate de la televisión y lo mediático de ella

No se le llama «caja tonta» por nada. La televisión entretiene en nuestros ratos de ocio, igual que Internet. Ver las noticias de hora punta sólo hará que acabes deprimiéndote y teniendo miedo de todo cuánto te rodea. Esto influirá en ti y acabarás a largo plazo convenciéndote erróneamente de que no es posible que tu negocio salga a flote si el mundo prácticamente se viene abajo día tras día.

No eres un Dios, sólo emprendes. Ese es tu trabajo

Creer y luchar diariamente por convencer al resto del mundo de que tu proyecto es justo lo que se necesita para sobrevivir como especie, es una vertiente peligrosa en el discurso de cara a la venta de tu negocio. El exceso de argumentos y su idealización, cuando no es más que un producto o servicio, puede echar por tierra todo un año de trabajo. Conocer tu producto, ofrecer sus ventajas y mantener una comunicación real son factores claves para que el interés realmente brote por parte de tus clientes.

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