El despacho EMBA_Estudi Massip-Bosch Architects, autor de la Torre Diagonal ZeroZero en Barcelona, ha sido pionero junto a Telefónica en la optimización del espacio de trabajo en una sede corporativa. Enric Massip-Bosch, integrante del Advisory Board de Grupo Level Capital, y artífice de este edificio icónico, responde a algunas inquietudes de GLC sobre el sector.

Con la crisis, el sector de la arquitectura ha vivido una fuerte diáspora de profesionales. A muchos los despidieron, y sólo les quedó o bien intentar ser emprendedores dentro del país o bien irse al extranjero. ¿El hecho de que hayan tenido que salir tantos arquitectos fuera ha sido beneficioso para la profesión? 

Creo que tener experiencias en el exterior está muy bien. Yo se lo recomiendo a mis estudiantes, les animo a que salgan si pueden. Pero una cosa es hacerlo por interés, y otra por obligación. El problema es que casi todos los estudiantes con los que tengo relación están trabajando fuera. Y sé, imagino, que bastantes de ellos no volverán. Y no lo harán, no por las condiciones particulares de cada uno de ellos en su lugar de destino, sino porque aquí no existe ninguna alternativa.

A corto plazo será muy difícil incorporar una nueva generación de arquitectos, de técnicos en general, a una dinámica normal. Estamos destruyendo el tejido del país y sobre todo una continuidad a nivel humano y de know how muy importante.

Hay otra vertiente que será muy importante, y es que los arquitectos que vuelvan habrán tenido unas experiencias tan distintas a todo nivel, a nivel organizativo, a nivel de dinámicas de trabajo, a nivel de tecnologías aplicadas a la construcción, a nivel de presupuestos…, por citar cuatro, que pueden provocar dos cosas: o bien que no se adapten a la realidad de aquí, lo que sería muy negativo, o bien que sean capaces de transformar esta realidad.

Y se verán nuevas maneras de hacer que en otros lugares son habituales y que aquí no lo han sido nunca. Y esto puede ser bueno o puede ser malo, porque muchas de esas dinámicas de fuera no son beneficiosas. Muchas de las oportunidades que tienen estos arquitectos que trabajan fuera corresponden a países como China, países del Medio Oriente, o países emergentes de África, cuyo nivel de arquitectura y urbano es más pobre que rico, y con unas dinámicas de procesos de trabajo que no siempre priman la calidad.

Me preocupa, me intriga lo que puede pasar. Pienso que habrá un ‘vacío’ generacional muy importante.

Encontrar inversores.

¿Los profesionales que están fuera se encuentran con más facilidades que en España para encontrar herramientas de financiación o inversores para llevar adelante sus proyectos?

Antes habría que aclarar una cuestión. Hay dos tipos de arquitectos ‘emigrantes’. Uno es el de los despachos que trabajamos fuera. Nosotros lo hacemos desde nuestra fundación por vocación, pero todos lo hacemos ahora ya por necesidad. Luego están los arquitectos que van a trabajar al extranjero por cuenta de otro, y que son la mayoría.

Para quienes intentamos trabajar en el extranjero bien desde aquí o ubicándonos en otro país es una situación muy difícil, como para cualquier empresa. Hay ciertas ayudas por parte de la Generalitat, no tanto económicas, sino más bien de apoyo logístico dentro de su programa de mercados del exterior. En el otro ámbito, en el estatal, no existe ninguna voluntad, ni ningún tipo de ayuda desde los servicios exteriores. Parece que no exista demasiada conciencia en España de lo que está pasando.

De lo que está pasando a nivel de la arquitectura…

Sí. De la arquitectura. Ni a nivel financiero, ni a nivel fiscal ni de ningún tipo hay un reconocimiento de la necesidad no sólo ya de apoyar a nuestra actividad en el extranjero, sino de promover el know how obtenido en los últimos diez años en este país, y que es muy importante y transgeneracional.

Tanto en el mundo de los arquitectura y en de las construcción en general en los últimos diez años ha habido una revolución, donde todos nos hemos puesto las pilas y se ha hecho obra de muy buena calidad, a precios muy competitivos a nivel internacional. Todo este enorme valor no se ha tenido en cuenta como carta de presentación del país. Ha habido algunas acciones, sí, pero más cosméticas que reales.

¿Podemos hablar de innovación en el sector de la arquitectura, y de esa innovación que sirve para cambiar radicalmente las cosas, la innovación disruptiva?

Hay tres tipos de innovación en la arquitectura y que confluyen. Por un lado los propios procesos de cambio de las tecnologías, procesos industriales, nuevos materiales que abren posibilidades nuevas. Por otro lado, el cambio se produce en procesos de trabajo, por ejemplo ahora se está promoviendo, tarde y sin apoyo institucional, una reconversión, y que nosotros iniciamos hace ya tres años, hacia la modelización paramétrica. Ya no se trata del típico dibujo por ordenador sino que se trata de algo mucho más complejo, el Building Information Modelling o BIM. En el Reino Unido ya es de obligado uso en toda obra pública, y los promotores internacionales también lo usan.

Y existe un tercer nivel de innovación como es el de los cambios sociales, que son fundamentales, al igual que las aspiraciones de la gente, el cómo quieren vivir las personas, en sus entornos del trabajo, en los residenciales.

¿Los arquitectos son conscientes que están ofreciendo más que un producto o servicio a la sociedad?

Yo creo que sí. Por eso no me gusta hablar de ‘producto’ cuando se habla de la vivienda o de la arquitectura en general, porque no lo es. No es la simple consecuencia de un proceso industrial que te da como resultado un producto.

El edificio Diagonal ZeroZero de Telefónica en Barcelona, que es uno de los que se ha trabajado desde tu estudio, es ya un edificio icónico. ¿De qué manera se consigue convencer mejor a un financiador de un proyecto arquitectónico, con la belleza o con la funcionalidad?

Es una buena pregunta, pero que todavía no tiene una respuesta. Depende del cliente. Y como en todo caso depende del cliente yo sé lo que nosotros ofrecemos, que es la combinación perfecta de ambas cosas –ríe-. Para mí no hay, no tiene que haber, dicotomía entre funcionalidad y belleza, es una falsa dicotomía. Muchas veces es una dicotomía pensada para sacar del mercado a algunos competidores. Yo creo que un cliente inteligente sabrá entender perfectamente que una cosa y otra no son incompatibles. Un edificio funcional tiene que ser bonito, y uno bonito tiene que ser funcional. Y esta es otra complejidad de la arquitectura.

¿Un proyecto ‘estrella’ en el mundo de la arquitectura siempre encontrará mejores padrinos económicos que otro que no tenga esa aspiración?

Depende de los padrinos, porque hay padrinos que no quieren proyectos estrella, hay casos de grandes clientes que quieren un edificio o un equipamiento discreto, sin voluntad icónica, y eso no quita que sea bello o emocionante. Si pensamos en los padrinos públicos, siempre he pensado que un equipamiento público tenía que tener una presencia en la ciudad, pero en cambio las viviendas no tienen que ser extravagantes, todo lo contrario, el tejido urbano lo forman las viviendas, y éstas tienen que tener un buen tono medio, pero no muchas excepciones. Si tenemos muchas, estamos en una ciudad caótica visualmente.

Emprendedores sin ayudas

Los arquitectos que empiezan aquí ¿con qué tipo de dificultades se encuentran para poder capitalizar su trabajo, para poder tirar adelante un proyecto?

Con las que nos encontramos todos. Estamos ante un mercado totalmente pervertido en nuestro país, en el sentido de que nos encontramos compitiendo muchas veces en concursos en los que nosotros no hubiéramos participado antes, pero en los que ahora debemos hacerlo. En estos concursos compiten despachos consolidados, de prestigio, medianos, grandes… No hay una jerarquización del mercado, y esto es muy malo para todos. Es una situación límite.

¿Y los que empiezan…?

Los que quieren fundar un estudio y empiezan ahora lo tienen muy difícil. Antes, hace diez u ocho años atrás, había concursos públicos donde se reservaban los de menor importe económico a los despachos que empezaban.

El grifo de la financiación tradicional bancaria, o incluso pública, también se ha cerrado para el sector profesional de la arquitectura. No ha sido un sector ajeno a esta problemática…

No. Todo lo contrario, porque si la rueda gira tu puedes invertir en unas cuantos proyectos y esperar un cierto retorno, Pero cuando la rueda no gira y la inversión la tienes que hacer igualmente, tu capacidad financiera va disminuyendo. Ha pasado muchas veces, y afortunadamente no es nuestro caso, que muchos despachos de arquitectos han tenido que cerrar por imposibilidad de seguir optando a encargos. Hablamos de optar a encargos. Porque (para ello) necesitas hacer una inversión, y si no te la puedes permitir…

Es por eso que decía, entre otras cosas, que el mercado está muy pervertido. Y espero que esto cambie. Pero aunque la situación mejore a corto o medio plazo es posible que haya dinámicas consolidadas en estos años de crisis que ya no tengan vuelta atrás.

Entonces ¿hay vías alternativas a la financiación tradicional? ¿El capital riesgo no se fija en la arquitectura?

No. Y daré una cifra contundente. El mercado de la arquitectura entre 2008 y 2014 se redujo en un 90%. No hay ningún otro sector que aguante una reducción de mercado tan brutal. El número de visados oficiales, los honorarios visados han tenido una disminución demencial.

¿Y está remontando?

Este poco de actividad que parece haber actualmente no es más que la actividad normal que teníamos que haber tenido en esos siete u ocho años de crisis. Aquí, de golpe, muchos proyectos quedaron parados, y con ellos muchas empresas. Los mercados tuvieron una reacción muy rápida y drástica, y detuvieron cualquier tipo de proyecto.

Mercado de oficinas

Hubo un agujero tremendo…

Hubo un corte muy profundo y en el fondo no creo que estemos saliendo de la crisis. Y en cambio, sí que veo que hay grandes oportunidades y grandes necesidades en ciudades como por ejemplo Barcelona. El mercado de oficinas es absolutamente deficitario y muy mediocre.

Aquí, si viene un operador, y de hecho yo ya hace años que estoy buscando estos partners que sirvan para ‘sacudir’ el sector, se encuentra con una falta de oferta de edificios de oficinas de una cierta dimensión, sobre todo equipadas con las tecnologías de hoy en día. Lo que ofrece Barcelona hoy es un mercado de oficinas muy fragmentado, de pequeñas dimensiones y muy obsoleto. Viene una empresa y necesita 2.500 o 1.500 metros cuadrados y no los encuentra.

¿Y el sector inmobiliario destinado a oficinas interesa a los jóvenes arquitectos?

A mí me interesa muchísimo. Esto conlleva un cambio en innovación que después se puede aplicar también a las residencias. El perfil de oficinas es un mercado muy interesante. Además. junto a Telefónica y con su edificio sede en BCN, somos pioneros en implantar nuevas maneras de trabajo. La compañía, con el edificio Diagonal ZeroZero, se ahorró un 30% de superficie de oficinas, con el mismo número de trabajadores,.

Conseguisteis una innovación radical, como de la que hablábamos antes…

Exacto. Simplemente aplicamos un modelo de optimización del espacio. En Telefónica muchas de las personas que trabajan son comerciales que están todo el día fuera de la oficina. Asignar un espacio fijo a estas personas es de lo más ineficiente que hay. Hacer un estudio de necesidades y después aplicarla en arquitectura, a mí este tipo de innovación es la que me interesa, es una innovación social también. Cómo es tu lugar de trabajo. A la postre nos pasamos en él muchas horas al día. Cuidamos mucho nuestra casa y descuidamos mucho nuestro lugar de trabajo.

Becas para salir

Estuviste dos años trabajando en Japón. ¿Cómo conciben allí la arquitectura y qué te ha aportado Japón desde ese punto de vista?

A mí me ha aportado muchas cosas. Fue una experiencia fantástica, y de hecho cada año vuelvo. Me invitan a hacer conferencias, cursos, y si tengo que decir algo es que aprendí a ver mucho más las similitudes entre nosotros que las diferencias, que suelen ser lo más superficial.

Sí que es verdad que la organización de la ciudad y la manera en que se utiliza son distintas a las de aquí, digamos que un rasgo distintivo importante en Japón es que en las ciudades no tienen el uso público de los espacios como lo concebimos aquí; no existe la plaza pública, la calle como ágora; en la tradición japonesa la calle es un lugar de intercambio comercial, de mercancías, pero no es un lugar de socialización, aunque eso está cambiando mucho.

La propia sociedad japonesa está cambiando

Lo está haciendo, y la idea del espacio público mediterráneo se está extendiendo. Empiezan a tener espacios públicos en las terrazas, a hacer una vida en el exterior que ya vivían pero de una manera distinta. Creo que esta idea de ‘mediterranización’ del mundo está calando.

Fuiste a Japón becado. ¿Hay profesionales que consiguen esta vía de financiación para hacer un estage en el extranjero…?

Para la arquitectura, como sucede con otros oficios, la beca es imprescindible, sobre todo si vas en calidad de investigador. En arquitectura existen también las becas Fullbright de Estados Unidos, y las Monbusho, que son las becas del Gobierno japonés. Hay unas cuantas para cada país, para cualquier disciplina. Es cuestión de entrar en los baremos que ellos piden para poder obtenerlas. Sí, sí que ha habido históricamente becas para los arquitectos. Pero sucede que somos una minoría, muy minoría.

Un modelo escalable

Como advisor del Grupo Level Capital, ¿qué tres, cuatro condiciones o cualidades fundamentales tiene que tener un proyecto empresarial, sea de arquitectura o no, para que un inversor se fije en él y apueste decididamente por él?

Hay una condición clarísima en el campo de la arquitectura y es la necesidad. Un proyecto tiene que ser necesario, y si bien en otro caso igual un producto puede crear mercado, en el de la arquitectura esto no sucede. Es casi impensable que un edificio cree un mercado, en cambio un i-phone sí puede crear mercado.

Pero en cambio un proyecto arquitectónico puede resolver una necesidad…

Exacto. Identificar una necesidad, y llevarla al primer plano de la oferta, creo que es imprescindible.
La segunda condición es que tenga la capacidad de ser emocionante. Hablamos de una inversión que si es en temas de innovación necesita una cierta repercusión. Yo diría que también sería deseable que pudiera convertirse en un modelo replicable, pero con una personalización adecuada a cada caso.

Si el inversor espera sacar un rédito, este rédito puede serlo de muchas maneras, monetario, social, puede serlo en términos de prestigio, puede ser escalable, replicable…

Evidentemente. Sí, y para crear imagen, o para tener un buen ratio de aceptación de los trabajadores. Estos son dos de los criterios clarísimos que tenía Telefónica al hacer su sede corporativa de Diagonal. Querían explicar bien su presencia en Cataluña a través de este edificio, de hecho es el único rascacielos que tiene Telefónica en todo el mundo.

Querían explicar bien la presencia aquí y después tener a los trabajadores contentos. La verdad es que es un edificio que está teniendo buenísimas calificaciones en las encuestas laborales año tras año.
Nuevas oportunidades.

¿De todos los servicios que ofrece Grupo Level Capital en consultoría estratégica, tecnológica, fiscal, legal, trabajo de mediador entre proyectos que buscan inversores, cuál destacarías?

Por lo que tengo entendido, veo que la orientación básica es la de canalizar inversores hacia el sector tecnológico, entre otros.

Para mí, y ya lo expliqué en el último advisory board, existe una enorme posibilidad que se nos viene encima, y que todavía no se ha tratado en ningún lugar del mundo como es la adaptación de nuestras ciudades a las nuevas necesidades. Por ejemplo, la de los coches autónomos, o la de las nuevas tecnologías de optimización de la luz. A mí me interesan aquellas tecnologías que conducen el mundo en el que vivimos a mejor. Hay mucho camino por recorrer, por ejemplo, en el tratamiento de la luz en función de la utilización pública, por la noche.

En todo caso es un campo abonado para que nuevos emprendedores con ideas puedan aportar su grano de arena…

Sí, y sobre el que todavía nos tenemos que imaginar lo que querrá decir. Hay una idea muy clara: solo hace cincuenta años que tenemos coches de manera socialmente extendida, y sólo hace 40 años que estamos invirtiendo muchos miles de millones para dar servicio a los coches en las ciudades. Es muy poco tiempo. Ahora parece que esta situación ha venido para quedarse. Y no. Esto desaparecerá- Tendremos seguramente entre una tercera parte y la mitad de los coches que tenemos ahora, y esto sucederá muy pronto, de aquí 15-20 años. En ciudades como Barcelona, seguro.

Y ello significa que se puede repensar el espacio público, dedicado en su inmensa mayoría hoy al asfalto y para uso de los coches. Esto quiere decir que se pueden repensar los aparcamientos, ¿qué haremos como los parkings que sobran? Todo esto crea oportunidades. Cambiaremos mucho, aprovechando las inversiones que se han hecho en medio siglo pensando para el automóvil, pero que ya no servirán para el coche particular.

Hay dos tendencias ante esto. Una es la del coche autónomo, las empresas grandes están invirtiendo mucho en el coche autónomo y eso quiere decir que lo tendremos sí o sí. Y dos, está la idea de compartir, que es una de las ideas más rompedoras del siglo XXI.

Para todo ello hará falta nuevas ideas. ¿Qué opinas del think thank que estamos creando en Grupo Level Capital, con empresarios de múltiples campos de procedencia, de sectores absolutamente transversales?

Me interesó mucho ver la variedad de perfiles profesionales y personales que hay en entre los directivos y ejecutivos del advisory board de Grupo Level Capital. Aunque creo que debería haber más mujeres. Porque es natural.

¿No está demasiado masculinizada la profesión de los arquitectos?

Si miramos la carrera de Arquitectura, en estos momentos diría que hay una pequeña mayoría de mujeres. En la universidad debe haber un 55% de chicas contra un 45% de chicos. En mi época era un 60% de chicos y un 40% de chicas.

Finalmente, a nivel personal, ¿qué te satisface más de la arquitectura?

Pues la capacidad de innovar creativamente dando un servicio. Es un trabajo muy duro, muy complicado, pero con muchas satisfacciones cuando consigues desarrollar este potencial.

Comparte

¡Comparte este contenido con tus contactos!